sábado, 27 de abril de 2019

Ex nihilo

Noche viste su mono de pintar y pinta. El Profesor hojea un libro de pinturas de Vermeer. Noche dice

—    Profesor, ¿por qué tenemos que ser originales?
—    No estamos obligados.
—    ¿No crees que se nos exige?
—    Se nos valora.
—    Pero, ¿no es una impostura?
—    Desarrolla.
—    Todos partimos de nuestra experiencia: ser original es borrar las pistas que nos relacionan con nuestras fuentes, pero, ¿por qué ocultarlas?
—    Hoy muchos hacen lo contrario: hacen de la cita el centro de su obra y lo llaman homenaje.
—    Sí, pero con eso pretenden ser originales.
—    Tienes razón. Supongo que todo creador quiere serlo ex nihilo.
—    Complejo de dios.

Noche recoge el caballete y las pinturas. El Profesor abre una botella de vino, sirve dos copas y ambos se sientan en el sofá.

—    Lo cierto —dice el Profesor— es que hay una paradoja en todo esto. ¿Te imaginas un producto completamente original, algo tan nuevo y tan distinto que no tuviese que ver con nada?
—    Nadie lo entendería.
—    Exacto. Es evidente que el arte necesita ser original porque necesita sorprender para captar la atención, pero tampoco puede serlo en exceso, porque entonces pierde toda conexión con el espectador.
—    …
—    …
—    Qué suerte ser mediocres, ¿verdad?

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