Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta libertad. Mostrar todas las entradas

domingo, 27 de noviembre de 2022

Contradicciones

El Profesor está sentado en el sofá con los pies puestos encima de la mesa. Está viendo Star Trek The Motion Picture… otra vez. Noche está tumbada en el sofá con la cabeza apoyada en las piernas del Profesor. Está leyendo El tesoro de Rackham el Rojo. Dice

    Profesor, acabo de entender por qué nos gusta Tintín.
    A nadie le gusta Tintín.
    No me refiero al personaje, me refiero a las historias. Las historias de Tintín nos gustan porque son un canto a dos ideales entrelazados.
    Que son…
    La libertad y la amistad.
    ¿No son dos conceptos ligeramente contradictorios?
    Precisamente: por eso nos fascina su conjunción. 

martes, 15 de noviembre de 2022

La libertad de los héroes

Noche juega con el cohete de Tintín: lo lleva con la mano por el aire haciendo eses como si volase. Entonces va y habla 

    Hergé decía que para que un personaje sea libre no debe tener padres de los que preocuparse. Por eso Tintín es huérfano.
    Qué bueno.
    Sí.
    Aunque yo diría que para ser libre hay algo más importante que eso.
    ¿No tener hijos, pareja?
    Bueno sí, podríamos prescindir de la familia al completo para mayor comodidad, pero hay algo más…
    ¿Y es?
    No tener que trabajar.
    Ahí le has dado.


sábado, 13 de junio de 2020

Nueva oportunidad

Noche, en equilibrio sobre una gran pelota de colores, hace girar un hula-hoop con las caderas. El Profesor lee. De pronto deja el libro sobre el sofá.

    Dicen que todo esto puede ser una nueva oportunidad.
    ¿De veras? —contesta escéptica Noche.
    Quizá la humanidad tome conciencia de su locura.
    ¿Es esta la primera crisis de la historia?
    No.
    ¿Nos han cambiado crisis anteriores?
    No.
    Pues eso.

El Profesor pone cara de pensar “mira que es lista” y vuelve a su libro. 


martes, 28 de abril de 2020

Qué es lo primero que harás cuando…

Sobre la mesa se ve una botella renana metida en una cubitera. Noche mira su copa vacía con gesto contrariado. Coge entonces la botella, rellena la copa del Profesor y, mientras hace lo propio con la suya, dice

    ¿Qué es lo primero que harás cuando nos dejen salir?
    Ir a ver a la gata de Lorenzo.
    ¿Y a Lorenzo no?
    Ya que voy, supongo que descorcharemos alguna botella. ¿Y tú?
    No sé. Me apetece perderme en un bosque durante horas, o nadar, me apetece nadar, quizá el mar, aunque también tengo ganas de pasear por la ciudad, recorrer la ciudad oscura, descubrirla de nuevo…

Noche y el Profesor se quedan callados, quizá recreándose en sus recuerdos del futuro. Entonces, acordándose de él a la vez, miran a B. Es el Profesor el que le pregunta

    ¿Y tú, B? ¿Qué harás cuando nos devuelvan la libertad?
    Yo nunca la he perdido —dice B, tras lo cual se levanta y se va.


jueves, 23 de abril de 2020

Desinterés

No se oye un ruido. Noche y el Profesor están sentados, inmóviles y separados, cada uno pegado a un brazo  del sofá.  

    No haces nada —dice Noche.
    Tú tampoco.
    No.
    ¿También sientes este profundo desinterés?
    Sí.
    Es extraño, ¿verdad? A fin de cuentas, nada ha cambiado.
    Ha cambiado todo.
    Pero es solo algo provisional, como un paréntesis.
    Es mucho más, es el fin.
    El fin, sí, también tengo esa sensación, pero, ¿de qué?  
    De la ilusión.
    Yo no tenía ilusiones —dice el Profesor con el ceño fruncido.
    Siempre las tenemos, aunque lo ignoremos.
    ¿Y cuáles eran las mías?
    Quizá solo una: la ilusión de libertad.
    Sé desde hace mucho que la libertad no existe.
    La metafísica es posible. Pero llevas sintiéndote libre mucho tiempo.
    Sí, puede ser que tengas razón… ¿Y tus ilusiones?
    Todas se resumen en una: el futuro.
    Noche, lo siento…
    Anda, ven y abrázame.

miércoles, 8 de abril de 2020

Individual y colectivo

En la pantalla extradiegética se ven a varias personas parapetadas tras sendos atriles. Una de ellas habla mientras en una esquina aparece un recuadro con escenas de gente vestida con equipos de protección.

    Así que es verdad: dos semanas más.
    Pues sí.
    Estás enfadada.
    Según a quién preguntes.
    Pues a ti te estoy preguntando.
    Si te contesta mi cabeza, te dirá que lo entiende. Si es mi corazón, te dirá que no entiende que tengamos que permanecer encerrados por culpa de todos esos que no saben salir a la calle sin amontonarse. Si la respuesta es de mis tripas, joder, esto es una mierda, si no saben nada, si van dando palos de ciego y mientras nos condenan al encierro como si nuestra vida les perteneciese.
    Es curioso, yo lo vivo al revés.
    ¿Al revés?
    Mis tripas hasta se emocionan cuando escucho los aplausos de las ocho de la tarde o veo las historias de entrega de la televisión. Mi corazón se queja de este encierro tan contrario a su costumbre vagabunda. Pero mi cabeza no deja de preguntarse una y otra vez qué derecho tiene nadie a confinarme. ¿Una condena preventiva? Es inadmisible.

Noche y el Profesor se quedan callados. Pasados unos segundos, se miran, se encogen de hombros y dicen prácticamente al unísono ¿Vino? para reírse también a la vez. El Profesor desaparece por la puerta de la cocina para volver a entrar en escena con una botella renana empañada de humedad y dos copas. Las deja sobre la mesa y se deja llevar por Noche, que le coge de la mano y le lleva hasta el centro del salón, donde le abraza y le lleva como si bailasen.

    ¿Y la distancia social? —pregunta el Profesor.
    ¿No dices que soy un sueño?
    Sí…
    Los sueños no somos vectores de contagio.
    Ya sé lo que me dices.

domingo, 1 de diciembre de 2019

Libre albedrío IV

    Resumiendo: estamos determinados por el pasado salvo azar.
    Sí.
    Entonces, ¿para qué pensar?
    Para realizar el cálculo, para saber qué sendero vamos a elegir.
    Pero, si el futuro está determinado, qué sentido tiene…
    Sí, determinado, pero no predestinado: hasta que no realizamos el cálculo no sabemos qué es lo que está determinado.
    Pero que realicemos el cálculo o no depende del pasado.
    Claro.
    Entonces, en realidad, no podemos decidir si calculamos o no.
    Es un cálculo previo.
    Pero, ¿qué sentido tiene hacerlo?
    Decidir lo mejor posible.
    Pero si está determinado que lo hagas, lo vas a hacer.
    Claro.
    Luego no puedes cambiar el futuro.
    No se puede cambiar lo que no existe.
    Entonces, ¿qué es lo que hacemos cuando decidimos?
    Escoger entre los futuros imaginados qué futuro construir.
    Luego depende de nuestra capacidad narrativa.
    Digamos que complica nuestros cálculos poder imaginar alternativas. Los gatos tienen menos problemas.
    Sin embargo, pese a esos futuros hipotéticos, el futuro siempre es uno y determinado.
    Claro, pero hay que calcularlo.
    ¿Y si, después de decidirte por uno, coges el otro sendero?
    ¿Y por qué harías semejante cosa?
    No sé, por probar, o por llevarle la contraria al universo.
    Esas ganas de experimentar o de rebelarte de algún sitio vendrán, ¿no crees?
    De nuevo el pasado.
    Exacto.
    ¿Y si decides no hacer cálculos?
    Estarás siguiendo el resultado de un cálculo previo que te lleva a no calcular.
    ¿Somos libres?

Noche se va hasta el Profesor, le abraza desde atrás y le dice

    Hasta hace un momento no estaba segura de quién estaba diciendo qué. Hemos ido tan deprisa que no sabía si hablabas tú o yo. Pero esa última pregunta te ha delatado: es una pregunta romántica. ¿Sabes?, la libertad es una sensación que depende del punto de vista. Tú decisión de no acostarte conmigo puede que la vivas como un acto de libertad. Yo, sin embargo, creo que es consecuencia de alguna especie de virus moral que contrajiste hace mucho tiempo.
    No lo somos, entonces.
    A veces en sueños.




Libre albedrío III

Noche lleva una camiseta con la fotografía de un sendero que se bifurca estampada en el pecho. El Profesor lleva un rato mirando por la ventana. Dice

    Ser libre consiste en no actuar bajo influencias exteriores.
    Sí.
    Entonces debemos librarnos de esas influencias exteriores.
    Sí.
    Pero, si, capa a capa, nos desprendemos de toda influencia exterior, ¿quedará algo?
    ¿Qué temes, ser una cebolla?
    Sí.


miércoles, 13 de marzo de 2019

Test

El Profesor lee en el sillón orejero. Noche viste un traje de chaqueta gris y lleva sus gafas de leer. Sujeta con la mano izquierda un portapapeles con pinza y en la derecha blande un bolígrafo barato. Se planta delante del Profesor y dice

    Te voy a hacer un test.
    Vale.
    ¿Letras o ciencias?
    Matemáticas.
    ¿Carne o pescado?
    Vino.
    ¿Capitalismo o comunismo?
    Anarquía.
    ¿Figuración o abstracción?
    Ninfeas.
    ¿Carpe diem o la vida como proyecto?
    Unos días en París.
    ¿Libertad o seguridad?
    Un escondrijo. Podría ser en París.
    ¿Cuándo nos vamos?
    Sabes que no viajo.
    No sé cómo te aguanto.