miércoles, 4 de diciembre de 2019

B

El Profesor entra de la calle y encuentra a Noche subida en la escalera de la librería y a un anciano sentado en el sillón de orejas. Viste traje negro y corbata a juego y apoya sus manos en un bastón.

Noche dice

    Profesor, te presento a B.
    Encantado —dice el Profesor mientras le tiende la mano a B, que también tiende la suya, pero sin buscar la del Profesor.
    Es un placer —contesta B una vez que el Profesor choca su mano.
    Le estaba leyendo los títulos de tus libros: B fue bibliotecario.
    Fue en otra vida, fue otro B —dice B.
    Espero su aprobación.
    Nunca le cuestionaría.
    No me refiero a mí, sino a mis libros.
    No veo la diferencia. 

El Profesor está a punto de decir “claro, eres ciego”, pero se calla.


domingo, 1 de diciembre de 2019

Libre albedrío IV

    Resumiendo: estamos determinados por el pasado salvo azar.
    Sí.
    Entonces, ¿para qué pensar?
    Para realizar el cálculo, para saber qué sendero vamos a elegir.
    Pero, si el futuro está determinado, qué sentido tiene…
    Sí, determinado, pero no predestinado: hasta que no realizamos el cálculo no sabemos qué es lo que está determinado.
    Pero que realicemos el cálculo o no depende del pasado.
    Claro.
    Entonces, en realidad, no podemos decidir si calculamos o no.
    Es un cálculo previo.
    Pero, ¿qué sentido tiene hacerlo?
    Decidir lo mejor posible.
    Pero si está determinado que lo hagas, lo vas a hacer.
    Claro.
    Luego no puedes cambiar el futuro.
    No se puede cambiar lo que no existe.
    Entonces, ¿qué es lo que hacemos cuando decidimos?
    Escoger entre los futuros imaginados qué futuro construir.
    Luego depende de nuestra capacidad narrativa.
    Digamos que complica nuestros cálculos poder imaginar alternativas. Los gatos tienen menos problemas.
    Sin embargo, pese a esos futuros hipotéticos, el futuro siempre es uno y determinado.
    Claro, pero hay que calcularlo.
    ¿Y si, después de decidirte por uno, coges el otro sendero?
    ¿Y por qué harías semejante cosa?
    No sé, por probar, o por llevarle la contraria al universo.
    Esas ganas de experimentar o de rebelarte de algún sitio vendrán, ¿no crees?
    De nuevo el pasado.
    Exacto.
    ¿Y si decides no hacer cálculos?
    Estarás siguiendo el resultado de un cálculo previo que te lleva a no calcular.
    ¿Somos libres?

Noche se va hasta el Profesor, le abraza desde atrás y le dice

    Hasta hace un momento no estaba segura de quién estaba diciendo qué. Hemos ido tan deprisa que no sabía si hablabas tú o yo. Pero esa última pregunta te ha delatado: es una pregunta romántica. ¿Sabes?, la libertad es una sensación que depende del punto de vista. Tú decisión de no acostarte conmigo puede que la vivas como un acto de libertad. Yo, sin embargo, creo que es consecuencia de alguna especie de virus moral que contrajiste hace mucho tiempo.
    No lo somos, entonces.
    A veces en sueños.




Libre albedrío III

Noche lleva una camiseta con la fotografía de un sendero que se bifurca estampada en el pecho. El Profesor lleva un rato mirando por la ventana. Dice

    Ser libre consiste en no actuar bajo influencias exteriores.
    Sí.
    Entonces debemos librarnos de esas influencias exteriores.
    Sí.
    Pero, si, capa a capa, nos desprendemos de toda influencia exterior, ¿quedará algo?
    ¿Qué temes, ser una cebolla?
    Sí.


miércoles, 27 de noviembre de 2019

Parada

Noche dice

    ¿Qué te pasa?
    A veces te paras y cuando quieres arrancar te das cuenta de lo terriblemente cansado que es.
    No tienes por qué ponerte en marcha de golpe.
    Lo malo de la lentitud es que se llena de preguntas.
    Te gustan las preguntas.
    Las preguntas de las que te hablo inmovilizan.
    Por qué actuar, por qué hacer esto, o lo otro.
    Exacto.
    Yo te lo digo: porque la alternativa es muy aburrida.
    Pero callada.
    Luego te encuentras bien.
    ¿Luego?
    Después de arrancar.
    Sí, pero vivo asustado.
    ¿Por qué?
    Por el temor a pararme.

Noche se va hasta el archivador de las películas, saca un sobre, de él un disco y lo introduce en el lector.

    ¿Qué haces? —pregunta el Profesor.
    Ponerte Aliens.
    Gracias.

lunes, 25 de noviembre de 2019

Un modelo cúbico

Noche y el Profesor están sentados en el sofá. En la mesa se ven montones de cubos de colores de unos cinco centímetros de arista. Amontonados unos encima de otros forman una estructura irregular aproximadamente piramidal. Dice Noche

    Hoy he soñado que estábamos aquí sentados delante de un montón de cubos de colores parecido a este y que yo te decía, con esa certeza de los sueños, que la vida es así, como este montón de cubos.
    ¿Qué representan los cubos?
    No lo tengo claro. Supongo que acontecimientos, relaciones, hechos. Por cierto: esto también pasa en mi sueño.
    ¿Esto?
    Que me peguntes por el significado de los cubos. 
    Uf, qué responsabilidad: no me gustaría salirme ahora del guion onírico.
    No te preocupes: en el sueño no hablaba de un sueño.
    No es mal modelo: la vida como un montón de sucesos independientes.
    Pero hay conexiones entre los cubos.
    Sí, pero circunstanciales.
    Suficiente para construir relatos.
    Meras ilusiones.
    Somos sueños.
    Menos es nada.
    Literalmente.