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martes, 3 de enero de 2023

Despedida II

El Profesor, de pie, mira a Noche hecha un ovillo en el sofá. Por la luz parece que está amaneciendo. Luego se va hasta la mesa de dibujo, coge un folio y escribe. En la pantalla extradiegética va apareciendo, trazo a trazo, lo siguiente:

“Estoy viéndote dormir, con ese dormir tuyo tan sereno, tan sin deudas. Me gustaría despertarte y abrazarte y contarte una nueva historia de griegos, de matemáticas, de palabras, o pedirte que me hablases de tu último descubrimiento, de tu último proyecto. 

“Me gustaría prepararte el desayuno y quizá invitar a B. para que nos hablase de sus viajes transfinitos. O puede que te propusiese desempolvar del trastero el amplificador de sueños y darle una nueva oportunidad. Pero no puedo.

“En realidad, no debo. Si estuvieses despierta aquí conmigo te reirías de mis deberes. A mí también me gustaría reírme de ellos, pero es tarea imposible. Tengo la sensación de que el último fracaso anunciado me ha quebrado definitivamente.

“Te he querido mucho niña”.

El Profesor dobla el folio en dos y luego otra vez en dos, lo mete en un sobre y sobre él escribe “Noche”. Lo deja encima de la mesa baja y se va.


miércoles, 6 de julio de 2022

La esfera azul cobalto

B. juega con el amplificador de sueños. Sobre el disco se ven gases de colores que se entremezclan dinámicamente formando nubes, remolinos, jirones y desgarros.

De pronto, todo el gas se concentra en una esfera perfecta de color azul cobalto que flota en un espacio perfectamente transparente. Cinco segundos después la esfera parece derretirse. Su materia sublima para constituir un nuevo caos nebuloso.

Noche y el Profesor asisten silenciosos al espectáculo. De pronto B. retira los dedos del disco y dice 

    El orden solo cabe como una de las infinitas formas del caos.
    ¿?
    Cualquier alternativa al caos contiene contradicciones.
    ¿Y en el caos no cabe la contradicción? —pregunta Noche.
    Sí, claro que sí, pero allí no importa.


martes, 19 de abril de 2022

Lluvia

B. está sentado en el sillón de orejas explorando las formas secretas de la materia oscura del universo. El Profesor observa en el amplificador de sueños a una bellísima mujer que juega con un schnauzer gigante al que llama Lluvia. En la pantalla extradiegética se ve llover. Noche mira por la ventana. Entonces dice

    Profesor, ¿te gusta la lluvia?
    De joven sí. Ahora no.
    ¿Te entristece?
    Me moja.


martes, 15 de marzo de 2022

Sobre el abismo

El Profesor está sentado en el sofá y tiene los dedos posados en el amplificador de sueños. Noche entra de la calle, se desprende de la impedimenta y se sienta al lado del Profesor. Sobre el cilindro de cristal solo se ve bruma.

    Lo recordarás: en los dibujos animados era habitual que un personaje, tras una huida desesperada, se pasara de frenada, superara el borde de un acantilado y se encontrara de pronto flotando en el vacío. Era como si la gravedad tardase un tiempo en hacer efecto. El personaje en cuestión seguía allí durante unos instantes moviendo sus piernas a toda velocidad como si aquello pudiera demorar lo inevitable. Lo interesante es que esos instantes preciosos eran suficientes para que el personaje tomase conciencia de su trágica situación. Solo entonces, cuando su rostro mostraba que sabía perfectamente lo que le iba a pasar, la gravedad entraba en acción y el personaje caía en el abismo.
    Entiendo que es una metáfora —dice Noche.
    Sí.
    Y… el que cae, ¿eres tú?
    ¿Yo? Ah, ya, yo no…, sí, la verdad es que podría ser.
    ¿Entonces?
    Yo estaba pensando en el mundo.


martes, 15 de febrero de 2022

La puerta

Noche lleva una camiseta con el grabado de Alicia mirando al otro lado del espejo de John Tenniel. Le está dando cuerda a un enorme reloj de leontina. El Profesor está frente al amplificador de sueños, pero sin mucho éxito. De pronto le da un manotazo a la bruma informe y dice

    He soñado que paseaba por el bosque y que veía cómo se abría una puerta en el aire a unos cuantos metros de mí. Inmediatamente salió alguien de no sé dónde y se coló por ella de un salto. Entendí que no había mucho tiempo, así que me puse a correr para alcanzar la puerta antes de que desapareciese.
    ¿Qué había al otro lado?
    No lo sé, solo luz.
    Y, aun así, ¿querías saltar al otro lado?
    Sí, sin duda alguna. De hecho, mientras corría, me aterrorizaba la idea de no llegar a tiempo.
    Lástima que despertases antes de lograrlo.
    ¿Cómo lo sabes?
    Porque si lo hubieras conseguido me estarías contando lo que viste.
    Jodidos sueños.
    ¿Qué te hubiese gustado encontrar detrás?
    Lo maravilloso.
    Una vez me dijiste que lo maravilloso no existe.
    Pues eso.

 

martes, 7 de diciembre de 2021

Fantasioso

B. anda con el amplificador de sueños. El Profesor está sentado en el sillón de orejas, leyendo. Noche, detrás del sillón, con los antebrazos apoyados en el respaldo, mira a B. Dice

    ¿Por qué crees que lo hace?
    ¿?
    ¿Por qué crees que B. usa el amplificador de sueños? ¿Por qué crees que se empeña en proyectar esas imaginaciones suyas de la pampa y sus pamperos?
    Ya habíamos hablado de eso y…
    Sí, ya, la búsqueda del otro y todo eso, pero resulta que B. es ciego. No ve nada, ni la pampa ni a sus pamperos. ¿Por qué entonces…?
    No me atrevería a decir qué es lo que ve o no ve B. Quizá perdió la vista por lo mismo que Beethoven perdió el oído. Quizá sus sentidos se atrofiaron de tanto que vio y oyó con su mente. Quién sabe si el cristal también proyecta en su mente.
    Te estás volviendo fantasioso.
    Poético.
    No: fantasioso.

B. separa sus dedos del cilindro de cristal, levanta la cabeza y les mira con sus ojos ciegos.


martes, 9 de noviembre de 2021

La Pampa

El Profesor está sentado en el sillón de orejas y dice

    Es increíble.

A su lado, Noche, sentada a horcajadas en el brazo derecho del sillón, le contesta con otra pregunta

    ¿Qué es increíble?

Ambos miran a B., que tiene los dedos sobre el amplificador de sueños.

    Lo de B. Yo hubiese esperado que sacase del cristal entidades paradójicas, formas secretas del infinito, singularidades universales, yo que sé y, sin embargo…
    Sin embargo siempre proyecta al mismo gaucho, el mismo cuchillo, el mismo galpón, el mismo mate…
    Sí.
    Supongo que tú y yo nos buscamos a nosotros mismos, mientras que B. busca al otro. 

El Profesor se queda pensando un momento. Por fin pregunta

    ¿Modestia o engreimiento?
    Curiosidad —contesta Noche sin dudarlo.

martes, 2 de noviembre de 2021

Hojarasca

Noche está sentada en el suelo con las piernas cruzadas debajo de la mesa baja y los brazos apoyados encima. Toca con los dedos el disco de cristal y mira sobre él la fantasmal imagen de un gato que, hecho un ovillo, parece dormir. El Profesor se acerca y dice 

    Te ha gustado, ¿eh? Te pasas el día jugando con el amplificador.

Noche le mira un instante con cara de pocos amigos, vuelve al cristal y contesta

    No consigo imágenes como las tuyas.
    Ya te dije que es una cuestión de práctica. Pero ese gato se ve perfecto… Hasta parece que se le oye ronronear.
    No me refería a la nitidez. Me refiero a la historia. Por favor, un gato durmiendo, es patético.
    Intenta otra cosa.
    Lo he hecho, pero en cuanto complico el relato salen las chispitas y adiós imagen.
    No lo compliques.
    Pero tu sueño…
    Si lo piensas, es una simpleza: una playa, alguien que mira, unas pisadas.
    Pero está lleno de sugerencias.
    Si la realidad se limpia de hojarasca se vuelve significativa.

Noche deja de tocar el disco y el gato se desvanece. Piensa un poco, mira al Profesor y dice

    Es que a mí me gusta la hojarasca.


martes, 26 de octubre de 2021

El regalo

En el suelo se ve un trozo de papel de regalo rasgado, una caja de cartón y una hoja de plástico de burbujas. Encima de la mesa baja descansa un disco cristalino de unos cuarenta centímetros de diámetro y un par de centímetros de grosor. Noche y el Profesor están sentados en el sofá, frente al disco.

    ¿Me has traído una bandeja?
    Lo parece, pero es algo más. Es un amplificador de sueños.
    ¿Perdón?
    Bueno, aunque lo llaman así en realidad no es eso…
    Ya me parecía a mí.
    … sino un visualizador de recuerdos, de pensamientos y también de sueños, naturalmente, si los recuerdas. Cuando le coges el tranquillo y aprendes a concentrarte, el aparato puede visualizar incluso sensaciones.
    Pero eso es fantástico, ¿no?
    Sí, desde luego. Vamos a probarlo.
    ¿Lleva pilas?
    No: funciona con el calor de las manos. Mira.

El Profesor pone los dedos sobre el cristal. Casi inmediatamente el centro del círculo se ilumina y surge de él una nube de destellos, de chispas. En la nube se adivina una imagen. Esta gana rápidamente nitidez y se puede ver al Profesor en una habitación con vistas al mar. Está mirando por un catalejo a través de la ventana, quizá algún lugar de la playa cercana. La escena se deshace en destellos para fundirse lentamente en otra que muestra la orilla de la playa. En la arena mojada se aprecian unas pisadas que salen del mar. Con cada nueva ola las pisadas se desdibujan un poco hasta que, por fin, desaparecen. La imagen se disuelve entonces en destellos y estos son absorbidos por el cristal.

    Wow.
    Sí —contesta el Profesor con gesto cansado.
    ¿Un sueño?
    Sí. Recurrente.