Noche está componiendo un collage con trozos de carteles arrancados de las paredes de la ciudad. Lo hace mientras baila una música que no se oye pero que se adivina fluye de sus auriculares a sus oídos. De vez en cuando le echa un vistazo al móvil y teclea alguna cosa. Mientras, el Profesor, sentado en el sillón de orejas, parece esforzarse en mantener un gesto hosco.
Noche le pregunta
Noche deja de hacer lo que hace y
desaparece de escena, aunque vuelve enseguida con una botella de vino y dos
copas. Le tiende una al Profesor, las llena y, tras hacerlas chocar suavemente,
dice
—
¿Has pensado en no elegir?
¿Has pensado en no hacer nada?
Por el rostro del Profesor desfilan uno
tras otro gestos de negación, indignación, estupefacción, comprensión y
diversión antes de contestar
—
Ahora sí.
Noche choca las copas de nuevo, bebe un
poco de vino y vuelve a su collage.
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