miércoles, 31 de julio de 2019

Anomalías

Noche lleva una camiseta con la foto de Einstein sacando la lengua estampada en el pecho. Tiene gesto de enfado. Dice

—    La gente es simple.
—    En general, sí. ¿Qué te ha…
—    Pero, ¿por qué?, ¿por qué son tan simples?
—    Porque para vivir no hace falta más.
—    Entonces, ¿por qué no es simple todo el mundo?
—    Porque en todo sistema hay anomalías. Quizá sean necesarias, pero de esto no estoy seguro.
—    Entonces, ¿eso es lo que eres, una anomalía?
—    Yo sí, claro que sí, se lo he dicho muchas veces a Lorenzo: a veces se pone estupendo y se pregunta por qué la gente no se preocupa por las cosas que nos preocupamos nosotros. Entonces siempre se lo digo, Lorenzo, somos anomalías, puñeteros marcianos que...
—    ¿Y yo?
—    Noche, pensaba que lo sabías.
—    ¿El qué?
—    Que tú eres otra anomalía, aunque…
—    …
—    … la más hermosa y dulce de las anomalías.
—    Ya sé lo que dices.


2 comentarios:

  1. Este capítulo es el que más me ha gustado, de verdad que te admiro como profesor y por esa forma de escribir al otro lado de la luna. Creo que esas anomalías que comentas me hicieron fuerte y más frágil para sentir esas noches de verano soñando entre nubes y con conversaciones con un tal Lorenzo de Andrés. Sé que al otro lado de luna a veces el Mundo puede ser hasta maravilloso, yo también tengo una gata blanca.

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    1. Sí, ponerle nombre a la diferencia y ser consciente de ella nos consuela a veces de la soledad. Fuerte y frágil, qué bonito, qué... elegante.
      Gracias Grouchoo.

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