domingo, 27 de octubre de 2019

Memoria

Noche entra de la calle. Trae mala cara. El Profesor le pregunta

—    ¿Qué te pasa?
—    He estado viendo a mi abuela en la residencia.
—    ¿Le ocurre algo?
—    Al principio no me ha reconocido. Luego, como si el hablarle hubiese avivado algún fuego en su cerebro, ha dicho mi nombre y me ha sonreído.
—    Debe ser duro.
—    ¿Sabes lo que me resulta más duro? Ver como se aferra al mundo.
—    Bueno, es un automatismo, un instinto.
—    No, no me refiero a la supervivencia física. Me refiero a cómo se aferra a su propia memoria. Se pasa la vida recitando las capitales de los países del mundo. Lo hace siguiendo las subregiones de la ONU, una a una y país a país.
—    ¿Las subregiones de la ONU…?
—    Nos las enseñó cuando éramos pequeños y a sus órdenes las recitábamos como si fuesen poemas.
—    Y ahora ella las repite…
—    Incesantemente cada minuto del día.
—    Quizá que lo haga quiera decir algo.
—    Sí: que ha perdido la cabeza.
—    Ya…




No hay comentarios:

Publicar un comentario