miércoles, 6 de noviembre de 2019

Sevicia

El profesor dormita, o quizá piensa, en el sillón de orejas. Noche está en el sofá leyendo un grueso volumen encuadernado con pasta española. Dice

    Escucha la definición de sevicia que da el DRAE: ‘crueldad excesiva’. Me encanta: ‘crueldad excesiva’.
    Es una idea exquisita y sugerente.
    ¿Ah sí? ¿Y qué te sugiere?
    Pensar, por ejemplo, en crueldades no excesivas.
    Por ejemplo…
    Hacer ese tamborileo con los dedos que sabes que molesta al de al lado.

Noche piensa un momento antes de decir

    Alegrarse de que les lloviese a unos amigos en su fin de semana.
    Decir eso de “estás muy bien para la edad que tienes" replica el Profesor.
    Recordarle a una amiga que de niña era gorda.
    Sonreír al ver cómo un coche al pasar por un charco salpica a los de la parada del autobús.
    Reírse del que choca con una farola por ir mirando el móvil.
    Torcer un cuadro.
    Pisar lo fregado.
    Tachar de imbécil al autor favorito del otro.
    Hacer a sabiendas un spoiler.
    Corregir a alguien en público.
    Tontear con el chico de otra.
    Terminarte la última botella de vino.
    Contar en voz alta lo bien que te va.

De pronto se quedan ambos callados y pensativos. Por fin dice el Profesor.

    Esa última ha sido cruel de verdad.
    Sevicia.
    Sí.

No hay comentarios:

Publicar un comentario