lunes, 9 de diciembre de 2019

Fantástico

El Profesor mira a B quien, sentado en el sillón de orejas, parece contemplar el cosmos. Al rato se acerca a Noche, que dibuja en la mesa de dibujo, y le pregunta

—    ¿Quién es?
—    Un amigo de mis padres.
—    ¿Y qué hace aquí?
—    Quiere conocerte.
—    ¿Por qué?
—    Porque es cómo Diógenes: busca un hombre.
—    ¿Y por qué yo?
—    Porque le he hablado de ti y se ha interesado.
—    ¿Y por qué no tú?
—    ¿Porque no soy un hombre?
—    Diógenes buscaba un ser humano, no un macho.
—    Supongo que a mí B me tiene muy vista.
—    Pero, ¿desde cuándo le conoces?
—    Desde niña: ya te he dicho que era amigo de mis padres. Me leía sus relatos.
—    Pero, ¿es escritor?
—    Pues claro, Profesor, es B.
—    Entiendo

El Profesor se calla al ver que B eleva sus ojos ciegos como si mirase al techo. Entonces B dice

—    Solo me interesa lo fantástico

El Profesor parece desconcertado. Sin embargo, contesta con rapidez

—    Temo decepcionarle.
—    Solo lo harás si no eres fantástico.

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