domingo, 9 de febrero de 2020

Trivial

Noche entra de la calle. Tira su mochila al sofá y empieza a dar vueltas por el salón. El Profesor, que está trabajando en la mesa de dibujo, la observa con atención. Por fin, Noche dice

    Me tenía que haber decidido, tenía que haber dicho que sí.
    ¿Y por qué no dijiste que sí?
    No sé, no me atreví, no lo vi claro, pero ahora…
    Entonces hiciste bien.
    Eso suena muy conservador hasta viniendo de ti.
    Lo positivo está sobrevalorado. La acción está sobrevalorada.
    ¿Tú crees?
    Gracias a que no dijiste que sí puedes imaginar lo que podría haber sido y sumirte en la melancolía.
    Genial.
    Pero si hubieses dicho que sí ahora estarías enfrentándote a las consecuencias.
    Que podrían ser geniales.
    O frustrantes.
    En cuyo caso podría imaginar lo que podría haber sido de no decir que sí y sumirme después en la melancolía.
    Eso también es verdad.

B, que andaba explorando infinitos en el sillón de orejas, levanta su bastón y dice

    Seguís empeñados en colapsar la onda.  
    ¿Perdón?

B deja de mirar el cielorraso y, con evidente gesto de cansancio, pregunta

    ¿Cuántas alternativas ofrecen las bifurcaciones?
    ¿Dos? —arriesga el Profesor.
    No: tres  —corrige B.
    ¿?
    Sin contar con que siempre se puede uno quedar quieto.

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