martes, 17 de marzo de 2020

Porque sí

Noche viste de pies a cabeza un mono negro muy ceñido con un esqueleto estampado. Su atlético cuerpo y la osamenta superpuesta constituyen un extraño oxímoron. En el centro del salón juega con una guadaña de juguete. Entonces va y dice

    Pero, ¿entonces es verdad?
    Eso dicen.
    Pero, ¿por qué esta vez sí?
    Son los números. Ante ellos es difícil dudar.
    Otras veces nos bastó decir que no fuerte, muy fuerte.
    Podemos intentarlo si quieres, pero me temo que en esta ocasión no va a ser suficiente.
    Pero, ¿por qué?
    Noche, no hay un porqué, tan solo un porque sí.
    ¿Lo saben ellos?
    Sí. Hasta han abandonado sus ritos para esconderse.

Noche se queda quieta, como pensando. Entonces tira la guadaña sobre el sofá y dice

    Profesor…
    ¿Sí…
    No te vas a morir, ¿verdad?
    Lo cierto es que sí, antes o después.
    Pero me vas a esperar, vas a esperar a que llegue a ti.
    Haré lo posible, Muerte.
    ¿?
    Noche, quería decir Noche. 

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