sábado, 12 de septiembre de 2020

El autor

Noche, en la mesa de dibujo, trastea con Google Maps. Desde el sillón de orejas, B, que acaba de recitarse a sí mismo los tres mil ciento ochenta y dos versos del Beowulf, le pregunta

—    Sigues buscándole.
—    Mientras le busco siento como si estuviera.
—    Yo especulo inversamente: no debe estar muy lejos si nosotros seguimos siendo.
—    ¿Acaso somos imaginaciones suyas?
—    Es una posibilidad.
—    ¿Y si fuésemos soñados los tres?
—    ¿Por quién?
—    No sé… ¿por un autor?
—    Has leído a Berkeley.

Noche se ríe relajadamente, como si se liberase de una tensión interna y dice

—    Pues claro que he leído a Berkeley. ¿Y tú?
—    Descarada.

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