domingo, 6 de septiembre de 2020

Ser B

Noche está sentada en el sofá, con las manos apoyadas en las piernas y la mirada al frente. B, desde el sillón de orejas, contempla la nada que se extiende infinita ante él. Entonces dice

    ¿Y tu amigo?

    No sé nada de él desde hace dos meses.

    Mucho tiempo.

    Sí. Nunca había pasado tanto sin hablarme.

    Quizá no tenga nada que decir.

    No hace falta decir nada para estar juntos.

    Los hombres como él necesitan tener cosas que decir.

    Tú no.

    Al contrario: está en mi naturaleza tener qué decir. Por eso suelo callar.  

Noche abandona su envarada postura y se hace un ovillo en el sofá. Cuando aparece que se está quedando dormida, dice

    ¿Volverá?

    Seguro que sí. Y lo hará cargado de nuevas historias.

    ¿Cómo lo sabes?

    Porque quiere ser yo.

    Pero no puede.

    Ya, pero él aún no lo sabe.

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